Envía ASESINAR al 7777.

16 09 2008

Ácido sulfúrico es el cuarto libro que leo de Ameliè Nothomb. Me he hecho muy aficionada a esta escritora porque me gusta como cuenta las cosas, su lenguaje me resulta cercano, y la mayor parte de las veces me parece que cuenta historias originales (cuando no divaga demasiado). Con este libro me ha pasado lo que con los otros, me ha parecido fácil de leer y bastante adictivo, sobre todo cuando te vas acercando al final.

Para “disfrutar” de la historia sin estar con la ceja levantada durante toda su lectura, considero fundamental asumirla como ficción absoluta (incluso fantasía). Es importante no tomarla como una profecía fatalista ni intentar buscarle explicación a cuestiones de índole política, ni legal, porque no tiene sentido. Está claro que a esta escritora le va el rollo sádico-cómico y disfruta colocando las situaciones bajo una óptica surrealista, contándotelas como si fuesen reales como la vida misma. Supongo que es su estilo. A parte de esto, está esa parte obvia de crítica a la telebasura y al borreguismo que ésta genera, o a la inversa. Esto es como lo del huevo y la gallina.

El argumento consiste en el desarrollo de un programa de televisión llamado Concentración, cuyos participantes han sido retenidos (sin criterio alguno) en contra de su voluntad para llevarlos a un espacio plagado de cámaras que recrea fielmente un campo de concentración nazi. Los presos viven en condiciones infrahumanas y son dirigidos y maltratados constantemente por los kapos, también ciudadanos de a pie que la organización del programa ha reclutado para este menester por sus pocas luces o su manifiesta codicia. Detrás de todo esto, se encuentran los organizadores, que no dan la cara ante las cámaras y son los que dirigen el cotarro en la sombra. Cada semana se escogen varios presos del campo para ser ejecutados en directo.

El programa es un éxito de audiencia desde su primera entrega, porque aunque la gente lo considera una aberración y no entiende cómo está permitida la emisión de un espacio así, no se pierde un solo minuto en antena.

En esta historia sobresalen dos personajes, el de una prisionera, Pannonique, y el de una kapo, Zdena. La primera representa la pureza, la fuerza del bien, el estereotipo de todo lo bello y perfecto, de la coherencia y el respeto. Y la segunda todo lo contrario, la crueldad, la necedad, el vacío y la insensibilidad. La segunda se enamora de la primera porque ve en ella todo lo que no puede ser ni podrá alcanzar.

Lo que menos me gusta del libro con diferencia son los personajes, por lo extremo e incorruptible de sus personalidades. La protagonista es poco menos que una divinidad bajada del cielo. Una chica de 20 años que de repente se ve con fuerza y coraje para llevar una situación de tal calibre, mantener con esperanza a sus compañeros, resolver todo tipo de problemas y encima permitirse momentos de optimismo. Todo ello bajo la mirada ferviente y extasiada de los que comparten su infortunio. Es buena, lista, y la más guapa del campo, vamos, una joyita. Los telespectadores la adoran y la organización del programa la considera su máxima baza por su increíble telegenia (esta palabra la he aprendido en este libro ☺). Y la mala, pues la más mala del mundo, un ser despreciable, cruel, tonto de necesidad y encima de apariencia grotesca. El resto de los personajes tienen diez frases el que más, con lo que no profundiza en ninguno. Creo que en el fondo la autora se ha servido de los dos personajes principales como meros símbolos. No ha querido “mojarse” más allá de eso porque lo que realmente le interesa contar en este libro de ciento y pocas páginas es la repugnancia de la doble moral y la dualidad víctima-verdugo. El libro está lleno de dualidades.

Creo que el argumento es buenísimo, y desarrollado por otro autor, pues hubiese sido muy distinto… si lo hubiese cogido Saramago (al que le va de perlas este tipo de novela, por cierto), pues le hubiese salido un libro de cuatrocientas páginas en el que le hubiese buscado explicación hasta a la posición respecto al tema del mismo gobierno (saliendo airoso, ojo) y las repercusiones del programa a nivel internacional xD, pero en manos de Ameliè Nothomb no pasa de ser una breve reflexión, no por ello menos interesante (al menos para mí).

Cuando he terminado de leerlo me he dado cuenta de que he actuado como esos telespectadores que no pueden apartar los ojos de la desgracia ajena, asqueada por un lado, pero con ganas de saber que pasa por otro… aunque supongo que puedo justificarme diciendo que es sólo una novela y nunca ha pasado.

Parece que esta señora tiene una especial afición por las fotos extrañas :D … le encanta ser portada de sus propios libros.





Azul casi transparente

20 07 2008

Título original: Kagirinaku toumei ni chikai blue
Autor: Ryu Murakami
Páginas: 143

Cuando decidí leer este libro lo hice por un motivo muy estúpido: por el nombre del autor. Buscando libros del otro Murakami me encontré con este, y bueno el hecho de que el tema del libro también me llamó un poco la atención pues me empujó a encargarlo en la librería.

Antes de empezarlo leí varias cosas sobre él, pero ante todo me llamó la atención la crudeza que dicen que tiene que el libro. Me gusta leer cosas que me remuevan por dentro.

El libro cuenta la historia, o más bien, un breve periodo en la historia, de unos chicos japoneses muy jóvenes durante la época de post-guerra mundial en Japón. Se pasan el día drogándose y escuchando música apoltronados en un piso de mala muerte rodeados de suciedad y despojos. El libro se centra sobre todo en Ryu, que es el protagonista y que parece que sirve un poco de nexo de unión en el grupo. Este grupo de chavales se encarga de organizar orgías para soldados norteamericanos en las que ellos mismos participan, sobre todo las chicas.

Realmente la sinopsis de este libro no da para mucho más, porque esto es lo que hay. Al tratarse sólo de un corto periodo en sus vidas no tiene un comienzo o un final definidos, no es una historia cerrada, y en esencia lo que cuenta es eso: nos drogamos, follamos, escuchamos música y pasamos de todo. Quizá la característica más especial sea que las cosas que cuenta, las cuente de una forma tan fría y aséptica. Por ejemplo, una orgía con los yanquis con pelos y señales (verdaderamente explícito todo), y sin embargo, obviando el contenido, te da la sensación de estar leyendo otro tipo de escena… la narración carece completamente de cualquier emoción. Hay partes verdaderamente humillantes, las chicas son tratadas como pedazos de carne, las ridiculizan, se ríen de ellas y sin embargo, ellas ven esto como algo aceptable e incluso normal. No me da reparo leer este tipo de cosas, ni me violenta leer una orgía tan detallada, quizá lo que me violenta es la actitud de los personajes, son perfiles psicológicos que se me escapan demasiado.

La mayor parte del libro va en el mismo tono, con una ausencia total de tabúes y de sentimientos, pero por momentos el personaje de Ryu sí que deja entrever algún signo de raciocinio, de querer salir de esa vida, sobre todo cuando comparte su tiempo con Lilly (prostituta y yonqui, también), que es un personaje con el que mantiene una especie de relación al margen del grupo. Son las partes que más me gustan del libro, cuando está con ella.

Me parece un buen libro pero no lo volveré a leer. Hay que reconocer que la historia te revuelve, que cuando se chutan parece que te has chutado tú, y que por momentos hasta te contagia la sensación de hastío de los protagonistas (y yo creo que eso es un valor), pero la verdad es que no lo leería de nuevo (igual que no volveré a ver Requiem for a dream, este tipo de historias tienen la virtud de joderme el día :D ).





Un mundo feliz

24 06 2008

He de reconocer que soy de esas personas que se entusiasman cuando sacan una peli de un libro que se han leido. Cuando una historia me gusta me interesa ver su adaptación a otro medio y comprobar si me resulta acertada. Son pocas la veces que me he quedado satisfecha, citaré por ejemplo los casos de “El Perfume” y “Como agua para chocolate”. De todas formas siempre mola ver en imágenes reales (en realidad interpretaciones de otras personas), paisajes que has imaginado, entornos o personajes, aunque la peli en si te decepcione.

Ahora he leido en Blog de Cine, que posiblemente Ridley Scott haga una adaptación del clásico de Aldous Huxley “Un mundo feliz”, uno de mis libros preferidos y que estoy segura de que puede dar lugar a una película más que interesante, todo depende de cómo se enfoque, y sobre todo de la calidad de los actores. De momento se rumorea que el salvaje puede ser interpretado por Leonardo del Carpio (porque su hermano (en otros sitios pone que su padre) posee los derechos de la novela de Huxley :O), un actor que después de darme un poco de repelús de siempre, se ha ganado mi respeto con algunas pelis como Atrápame si puedes. En fin, yo cogería a Ewan Macgregor o a Jhonny Deep (a este lo cogería para todo XDDD) pero tampoco es cuestión de menospreciar al muchacho a la ligera :)

Espero que se confirme la noticia y que poco a poco vayamos sabiendo cosas sobre el reparto y tal. La verdad es que entre tanta peli de superhéroes (y ojo, que yo las disfruto bastante) se agradece una adaptación de un buen libro.





Sauce ciego, mujer dormida.

23 06 2008

La gente llega a mi blog buscando en el google “Anne Igartiburu”, no sé muy bien qué sentir ante este hecho, si asco o pena… lo dejaremos en ascopena. Un día voy a escribir toda una entrada sobre las palabras por las que la gente llega a mi blog, es un tema con mucho ju(e)go.

Bien, para no ser demasiado monotemática con los dibujitos de los cuadernitos de las naricitas y los cataplincitos, he decidido comentar un poco el último libro que me he leido (a trompicones, porque no tengo tiempo para leer), que es otro de Murakami, el 4º ya. Los que me conocéis sabéis que soy un poco pesada con este japo, pero es que me gusta mucho, y después de este libro pues más.

Esto es un libro de cuentos, casi todos muy oníricos pero con personajes muy reales, y todos desprenden una imaginación tremenda; desde un hombre que combate su soledad cocinando espaguetis de todas las clases o una piedra con forma de riñón que se desplaza sola, hasta un mono que roba nombres o un hombre que vomita todos los días a la misma hora tras recibir una llamada telefónica. Así contado, pueden parecer historias sin pies ni cabeza, y algunas lo son, pero la mayoría combinan este tipo de absurdeces (que a mi me encantan) con personajes de bastante relieve, personajes reales con los que te puedes identificar en un momento dado. Creo que Murakami escoge en muchas ocasiones personajes sin grandes dramas, como cualquiera de nosotros y cuenta cómo se sienten ante sus pequeñas miserias, cómo las sufren de forma interna, sin saber siquiera por qué sufren. No son dramas cotidianos, es algo mucho más profundo, como una insatisfacción sin contornos que está ahí dentro de ellos. No sé, al menos es lo que yo extraigo de muchos de sus relatos y lo que me hace sentir cercanos a los personajes.





Pienso en irme.

9 06 2008

Fotografía: Jan Saudek


Pienso en irme

Pienso en escribir una historia donde cuente cómo cambia mi respiración al pensar en irme. Ante la destrucción, cuido con demasiado esmero la manera más perversa de hacerte daño. Por ejemplo, una tarde de domingo cuando parece que todo se para a la espera de un gran acontecimiento. Entonces te daré el regalo prometido que tanto tiempo llevas esperando. Un lujoso envoltorio, con un gran lazo amarillo. ¡Un reloj!, dirás sorprendido. ¿Te gusta, cariño? Tendré mis maletas preparadas y antes de que me eches de menos, me habré ido. Así es como gira el mundo. Con certeza, con entusiasmo, con la dicha de una aventura lograda. No hay posibilidad de error. Amor, ¿dónde estás?. Alguien te encontrará días después con la lengua fuera y los ojos desorbitados. Y las agujas del reloj aprentándote fuertemente el cuello. Si tardan demasiado en ir, a lo mejor el perro se come ese cuerpo por el que has luchado tanto en el gimnasio. Mientras, el pequeño minutero seguirá girando sin enterarse de nada.

Victoria Quiles.





¿Os he hablado de esto?

4 06 2008

Anobii
(Sí, sé que soy muy pesada)





Metafísica de los tubos.

25 05 2008

Metafísica de los tubos. Amélie Nothomb.

“Existe una metafísica de los tubos: los tubos son una singular mezcla de plenitud y vacío, de materia hueca, una membrana de existencia que protege un haz de inexistencia”.

Comencé este libro hace unos meses, pero por varios motivos lo dejé. Ahora, después de haber leido 3 ó 4 he decidido retomarlo (más bien volver a empezarlo), porque me estaba gustando y no quería que pasase a formar parte de esa pila de libros que dejo indefinidamente con la promesa casi siempre incumplida de volver a retomarlos. Es un libro muy escueto. La primera vez que comencé a leerlo lo hacía en los ratitos de antes de dormir, con lo que un libro que, bajo mi punto de vista, debe leerse de un tirón se estaba prolongando demasiado. Ahora me he sentado con él, y hasta que no lo he liquidado en unas horas no lo he dejado.
De esta autora sólo había leido anteriormente Estupor y Temblores, que al igual que Metafísica de los Tubos, forma parte de sus libros autobiográficos. El primero me dejó una sensación de querer buscar más libros suyos y, por eso, y porque el nombre en combinación con la ilustración en portada me llamó la atención, compré el segundo.

El libro narra los tres primeros años de vida de Amélie en Japón. Su familia es belga, pero su padre era diplomático y estaba destinado en el país oriental cuando ella nació, así que toda su infancia y parte de su adolescencia transcurrió allí.
Los hechos son narrados por la misma Amélie en tercera persona durante los primeros 2 años y medio hasta que una barrita de chocolate blanco belga ofrecida por las manos de su abuela, le hacen tomar conciencia de su propio “yo” a través del placer y a partir de ahí comienza una narración en primera persona. Deja de ser un vegetal, un “tubo” (como ella se autodenomina) para comenzar a convertirse en un ser que responde a los estímulos del exterior y los interpreta de una forma muy particular. Sin duda se trata de un bebé superdotado que elige cuidadosamente la primera palabra que va a pronunciar, y la segunda y la tercera; y que ya sabe leer antes de que nadie pueda siquiera imaginarlo. Ella cree en todo momento que es una divinidad, que todo el mundo ha de venerarla, y esta situación da pie a momentos de verdadero humor durante el libro. Así, integrándose, y descubriendo el mundo que la rodea, transcurren los siguientes 6 meses, hasta que el día de su tercer cumpleaños, su madre le regala 3 carpas para el estanque del jardín (en lugar de un esperado elefante de peluche) y eso hace que todo cambie.





Circular 07 Las afueras.

9 05 2008


Circular 07 Las afueras. Vicente Luis Mora.

Me compré este libro por varios motivos:

1 Porque conocía al autor a través de mi máma.
2 Porque está escrito por un cordobés.
3 (el maikelyason) Porque me gustó la portada (que después de leer el libro me gusta aun más, y que por cierto está hecha por esta agencia cordobesa que ni conocía).
4 Porque tras leer de qué iba, sabía que algo me tenía que gustar.

El libro está compuesto de textos cortos (algunos de dos páginas, otros de una sola línea) que hablan de vivencias / reflexiones / situaciones, planteados de formas muy variopintas, desde mensajes de móvil, correos electrónicos o faxes hasta poemas o ensayos. Estos textos son algo así como pequeñas moleculas del contenido de un gran recipiente, que es la ciudad: elemento opresor, amasijo de soledades y añoranzas (en este caso es Madrid, pero supongo que en esencia podría extrapolarse a cualquier gran ciudad). Leer el libro es como ser invisible e ir saltando de una calle a otra, de una avenida a una plaza, de un bar al metro, inmiscuyéndote en las conversaciones de la gente, siendo testigo directo sus intimidades y miserias.

A mi me ha gustado porque tiene muchos ingredientes que me llaman la atención, entre ellos la variedad de vías de escritura con las que cuenta (incluyendo las nuevas tecnologías, cosa que me parece muy original), y el concepto de ciudad como un ente vivo y no sólo como un conjunto de infraestructuras que alberga gente. Entre tanto texto, lógicamente, hay alguno que no me ha gustado o no me ha dicho mucho, pero en general me ha parecido un libro que merece la pena, sobre todo porque es una experiencia distinta a leer una novela.