Esas pequeñas cosas

15 02 2008

Hace unos cuantos años, casi recién salida de la Escuela de Arte, me dije a mi misma: necesito unas tarjetas de visita. Realmente no las necesitaba para nada. Yo, dado mi poco espíritu comercial, no me iba a poner a repartirlas por ahí ni nada por el estilo. Solamente las quería por el simple y mero hecho de tener que diseñarlas y para dárselas a los colegas. Cuando sales de la escuela (bueno, y ahora me pasa más o menos lo mismo pero con menos entusiasmo) lo único que quieres es diseñar cualquier cosa, aunque sea el packaging para una mierda (Piero Manzini lo hizo y no le salió nada mal).

Llevaba tiempo con una idea acerca de las tarjetas rondándome la cabeza. La idea consistía en crear una tarjeta con una serie de variantes en la que apareciesen unos dibujitos bastante sintetizados que había hecho sobre objetos que bajo mi humilde punto de vista, son joyas del diseño de todos los tiempos. Después de pensar en varios objetos (hay muchos), me quedé con el clip, la cerilla y la pinza de la ropa. Y de eso salieron mi tarjetas (que por cierto conseguí imprimir de una forma un tanto ilícita y de vardere):

tarjetas.jpg

Hoy he visto un anuncio, el del Fiat 500, que desarrolla ampliamente y con mucho acierto el mismo concepto. Me ha hecho gracia verlo, porque además el clip y la cerilla están ahí.

El concepto ni se crea ni se destruye… sólo se transforma, jeje.