La forma de la que se suceden los acontecimientos en mi vida no deja de sorprenderme. Supongo que a todo el mundo le pasará un poco lo mismo.
Hoy estás aquí, y tienes unas circunstancias que te rodean. Miras a tu alrededor y todo parece sólido e inamovible. Nunca consigo meterme en la cabeza aquello de “la vida te cambia de un día para otro”, pero cada día, cada mes y cada año vienen a demostrarme que esas son las reglas de este juego.
El caso es que, mientras el juego no se vuelva perverso, es hasta divertido. Es incluso necesario.
Supongo que querer jugar me convierte en una persona optimista. Aunque también supongo que al no quedarme más remedio que jugar, lo asimilo con humor, y eso simplemente me convierte en optimistamente conformista. Al final, lo que soy es una pringada más con una barrita que gastar
C’est la vie, mon ami.
P.D: Todo esto son cosas de curro, simplemente. Vamos, nada importante


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